Bienvenidos a Reflexiones y demás desde la trinchera, territorio orgullosamente Kagikko. Hace tiempo que no escribo aquí...----- ¡Un Wheathley!

Citas breves desde la trinchera

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sábado, 18 de noviembre de 2006

Crónicas de un templario: Epílogo

A lo largo de todo este tiempo, he escrito sobre mis sentimientos hacia tí. Te he mostrado lo que siento cuando estás contigo, y lo que me haces sentir... En mi ilusión había creído que por decirte lo que sentía por tí podrías cambiar el curso de tus sentimientos hacia mí. No sucedió. Me siento felíz porque creía que podías haberme cortado de tajo. Tampoco sucedió así. Es más, todo transcurre como si nada hubiera pasado... Y es así, que gracias a tu gran confianza he perdido el miedo a expresar lo que siento, puesto que, a menos que lo haga con insultos o con cuestiones denigrantes como "Quiero contigo" "Mamacita" y de más linduras de lo execrable. Puedo mirar hacia adelante, con dolor, pero con la frente en alto, pues he logrado, por fin, decírtelo. Que no tuve exito, bueno... Ya tenía a alguien a quién amar al momento de decírtel

Desde entonces, todo ha cambiado. Ya no me es posible regresar a la vida que tenía antes de conocerte, pues eso implicaría volver a petrificar mi corazón, aislarme del mundo, y dejar que el tiempo me consuma, muriendo en vida. Una vez más te digo, que no me arrepiento de lo que siento por tí. Pero no merezco sentirme así, y no te lo digo para que te sientas culpable. Tú no tienes la culpa de nada. Tú existes, y tú eres... Eres una persona valiosa para mí, pero no puedo seguir esperando. Bajo la consigna de que no he hecho nada malo, he de buscar nuevas pasturas, mejores terrenos, aspiraciones más altas... Pronto, estaré listo para emprender una nueva jornada hacia el horizonte, en busca de una mejor vida... Que lo que tenemos no se pierda, y que la felicidad te acompañe a donde quiera que vayas

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lunes, 13 de noviembre de 2006

Crónicas de un templario (VII)

Poco tiempo ha pasado desde la última vez que vi al ángel. En ese lapso he aprovechado para enmendar mis errores y mi armadura, la cual se veía muy desgastada por los combates que fueron, para enfrentarme a los combates que están por venir. También me dediqué a afilar mi espada y a encomendarme a Dios para saber lo siguiente que tenía que hacer. Un día, encontré al ángel:
- ¿Qué ha pasado? No te había visto tan contenta desde hace tiempo - Le pregunté
- He encontrado a alguien a quién amar...
Al escuchar estas palabras, me empezó a doler el cuerpo. No sabía qué decir. Al principio me culpaba por haberme quedado paralizado frente al portal cuando fui con los rosacruces, pero luego comprendí que esa no era la principal razón: Se trataba de algo más que de mi cobardía; se trataba de no haber sabido a tiempo lo que sentía por ella.
No puedo desdeñar las luchas que en su nombre he hecho. No me arrepiento de haber sentido esto. Bien dicen que "Más vale haber amado y perdido que nunca haber amado". Pero también dicen que "Uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido" y ante esa amenaza real de perderla para siempre, he lanzado un ataque desesperado, esta vez en cubierto, sin tapujos, a la ciudadela en la que habitaba... Me tomará tiempo saber el éxito o fracaso de la operación, pero, independientemente del resultado, lo que realmente importa es tu felicidad, y no quiero ser el primero en derrumbarla. Veo con profunda tristeza cómo el ángel emprende el vuelo para quizá no volver jamás. Tendré que regresar a mi rutina, a mi pasado, a vivir de planes más ambiciosos y solitarios... y prepararme para una nueva jornada en busca de alguien más. He de regresar al ostracismo del que he hablado al principio para ello, pero no importa, porque todavía hay batallas que librar...
Si algún día este ángel pasara por encima de esta trinchera, busca "Hoshi no suna"... Porque a final de todo, no podré olvidar nada de lo que pasó... Porque al final de todo, estas crónicas quedarán como un recuerdo de lo que fue y de lo que pudo haber sido... Porque sé que si dicho ángel lee estas crónicas, sabrá que lo aquí escrito es sincero, sin mentiras y sin engaños
¡Que encuentres la felicidad a donde quiera que vayas!

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viernes, 10 de noviembre de 2006

Crónicas de un templario (VI)

A través del tiempo, y no exento de conflictos con mis hermanos en armas, logramos sobrevivir otra masacre enemiga. Un buen día nuestros hombres se prepararon para una gran batalla de la que dependía nuestra vida. Estaba tan absorto en esa pelea que logramos derrotar a los ejércitos de la oruga negra, pero al perder muchos hombres, no estábamos preparados para una jihad del enemigo...
Hoy que miro hacia atrás, pienso que tuve que reprimir mis sentimientos hacia tí con tal de sobrevivir a las grandes batallas. Pero cuando éstas terminaron, y empezaron los procesos de reconstrucción, sentía un vacío existencial, es decir, sentía que algo me faltaba
Llegado el gran momento, recibí apoyo de muchos de mis hermanos en armas para poder finalmente darle a conocer al ángel mis verdaderos sentimientos. Pero cuando estuve frente a la puerta, listo con un ejército de rosacruces para conquistar por fin su corazón, me acobardé a último momento, y preferí reforzar ese lazo de amistad, lo que podría traer consecuencias en el mediano plazo. Puede que ya hayas encontrado a tu ser amado antes de que pueda decirte lo que realmente siento, pero me mantendré firme ante la adversidad, pues el mayor peligro aún no pasa.

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miércoles, 1 de noviembre de 2006

Crónicas de un templario (V)

Hoy estaba pensando en tí, cuando surgen las grandes batallas
Oleada tras oleada de ejércitos enemigos buscando acabar con nosotros...
En una batalla contra una bruja, mis hermanos en armas y yo logramos derrotar a la gran bruja. O bueno, en realidad era la segunda de 3 hermanas que buscan recuperar su juventud a nuestra costa
Cuando regresabamos a casa, cada quien por su lado, volví a encontrar al ángel del que les he estado hablando. Estaba alegre, como siempre, pero se veía vulnerable, como queriendo que la abrazaran. Mi orgullo pudo más que mi amor por tí, así que me decidí retirar, no sin antes agradecer a Dios por la victoria contra la bruja, y por tu sola existencia
Los efectos de aquella batalla empezaron a aparecer. Perdí mi espada y dos piezas de mi armadura, y todo por andar pensando en tí
Tan cerca, y aún tan lejos... Viéndote tan triste, tan delicada, en medio de la nevada, y aún así no poder acercarme... Veo que tienes marcas en las manos, pues es indicativo de que tú también has estado en muchas batallas, y sé que has sufrido, pero me siento impotente al no poder ayudarte... Pronto, cuando esta absurda guerra haya terminado, tendré que librar una batalla final: La batalla por obtener el valor para decirte lo que siento...

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jueves, 26 de octubre de 2006

Crónicas de un templario (IV)

He expresado lo que siento cuando estoy contigo. Sé que puede sonar egoísta, pero a tu lado, siento que el mundo cambia. A diferencia de otros que cuando se enamoran, su mundo se cierra hasta que en él sólo cabe la persona que aman; en mi caso, mi mundo se expande para incluir al de ella, con todo lo que implica; su familia, sus necesidades, sus deseos, sus metas, sus amigos, sus valores... Pero lo único que no me han enseñado es a englobar su religión.

Cuando era chico, mi madre me enseñó que mi pareja debía creer en lo mismo que yo creo. una vez más, mientras el resto del mundo no consideraría relevante la religión, mi madre (y yo, después y a golpes) lo consideramos fundamental. Pensaba ¿Qué si ella cree en algo distinto a mí? Había 4 caminos:
- Convertirla a ella a mi religión, cosa que no me agrada puesto que querer cambiar a alguien es asesinarlo
- Convertirme yo a su religión, pues el sentimiento debe ser mutuo, y no puedo, por compromiso moral, cambiar de religión.
- Dejar la religión de lado y concentrarnos en cosas más relevantes para nuestra relación como, la confianza, el amor, el respeto, el cariño. Creo que esta sería la mejor solución, pero tengo un lastre muy pesado, el cual no puedo eliminar so pena de matricidio
- Dejarla a ella, y buscar otra que comparta mi religión. Esto sería muy doloroso para ambos, y puede que después de la pérdida no logre encontrar a nadie tan fácilmente

Por otro lado, a lo largo de este tiempo, y antes de que fuera capturada, me buscaba ganar su amistad, y de hecho la considero mi mejor amiga... Me refiero al ángel del que les hablé hace tiempo

Ella sabe muchas cosas de mí, pero poco es lo que sé sobre ella. Sólo unas cuantas cosas, y ninguna tiene que ver con el cómo se siente ella cuando está conmigo, ni si tiene planes de buscar lo que merece en otro lado. Yo, por mi parte, seguiré fortaleciendo mi corazón para algún día, decirle lo que siento sin temor a lastimarla, pues nunca, nunca tendré esa intención

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viernes, 20 de octubre de 2006

Crónicas de un templario (III)

Tiempo después de que fuiste capturada, tuve que recluirme en un monasterio para expiar mis pecados. Después de 6 meses me enteré por otras fuentes que habías logrado escapar de tu encierro. Logré verte de nuevo con ojos más naturales, sin el odio que encerraba por haberte dejado capturar.

Sin embargo, una vez estuve a punto de perder la vida ante un dragón. Al estar pensando en tí, logré armarme de valor para enfrentarlo, pero siento que mis fuerzas y habilidades no son suficientes, por lo que tengo que recurrir a la gracia de Dios para lograr derrotarlo, para luego buscarte, amarte en tu libertad, protegerte de las amenazas, especialmente de tí misma. No he podido verte porque la batalla es dura, y librar el Buen Combate en compañía de mis compañeros de batalla me exige dar lo mejor de mí mismo, aún cuando lo mejor de mí mismo va dedicado a tí, ángel...

Has caído del cielo de donde proviene mi principal Superior, con un mensaje de amor y amistad a todos los combatientes. Muchos te han buscado para sanar sus heridas, para poder pasar ratos agradables, para protegerte con sus medios, y yo no parezco especialmente destacado entre todos ellos...

¿Qué debo hacer para que me tomes en cuenta? ¿Cómo voy a poder distinguirme de los demás? ¿Cuánto tiempo me queda? ¿Podrás comprender lo que siento una vez que lo externe? ¿O saldrás huyendo para no volver a ser lastimada como con tu viejo captor?

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lunes, 16 de octubre de 2006

Crónicas de un templario (II)

Desde siempre, me habían enseñado a servirle a Dios y a mi patria... Eran arduos entrenamientos en donde el espíritu era tan fuertemente entrenado como el cuerpo, la mente y el corazón... Donde la lealtad era el valor más importante... Donde por otro lado aprendí que debía anteponer mis deberes sobre mis sentimientos... Donde paradójicamente Dios quedaba en último lugar...

Después de una terrible derrota, me había jurado no volver a sentir más, y convertirme en un moralista del deber... Pasaron los años, y entre tropezones, dolores y demás, había logrado grandes victorias, muchas de ellas más debidas a la gracia de Dios que a mis propias habilidades. Cada que estaba a punto de pelear una batalla sin tregua ni cuartel, me encomendaba a Su voluntad, mientras le ofrecía dar mi mejor esfuerzo. Sorprendentemente casi siempre dio resultado. Sin embargo, a pesar de 100 luchas aún no he encontrado ese algo especial del que todos hablan, pero que por el choque filosófico y cultural creía irrelevante, una pérdida de tiempo, algo demasiado simplificado y hedonista para la educación que había recibido...

Hasta que la conocí... Fue cuando el mundo empezó a cambiar, cuando podía expandir mi universo. Cuando pude recordar una vez más que el deber no lo es todo en la vida. Cuando pude quitarme la máscara a pesar del miedo. Ahora debo tomar una decision importante ¿Dejar las cosas como están, y vivir del hubiera, o arriesgarme muy a mi pesar, y encomendarme una vez más a Dios para que salgan las cosas de la mejor manera?

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domingo, 15 de octubre de 2006

Crónicas de un templario (I)

Cuando estoy contigo, puedo ser yo mismo sin necesidad de máscaras, de mentiras, de hipocresías, sin falsas apariencias, de manera confortable y segura. Allá afuera, donde los valores están al revés de lo que me han enseñado, y donde lo efímero prevalece sobre lo duradero, lo banal, sobre lo trascendental, el placer sobre la integridad... Donde mis elecciones hechas me han dejado en un estado de ostracismo semi-voluntario, donde hasta hace poco me sentía atrapado.
Donde como oveja debo disfrazarme de lobo para pasar de largo, soportando como la ciudad que soporta un largo asedio los ataques tanto argumentales como personales.

Un buen día, me dije "Ya basta", y me di cuenta de que había cosas muy valiosas que eran dignas de ser defendidas con valor.

Probablemente nunca te tenga, pues tengo prohibido hablar de "poseer" a una persona, y eso evitaría tener que amarte como se debe, tal como aquél soldado que vio a su ángel capturado por otro mientras se perfilaba para otra batalla. Pero si de algo estoy seguro, es que gracias a tu invaluable apoyo, estoy en la vía de la reivindicación de mi integridad...

Y aún así, no puedo mencionar tu nombre por razones políticas

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